REDUCCIÓN MAMARIA

La hipertrofia mamaria es una patología muy frecuente hoy en día. Se trata del exceso de tejido a nivel mamario, y este puede ser a expensas del tejido adiposo, del tejido glandular o bien de ambos. Las mamas hipertróficas suelen ser también ptósicas (“caídas”) en mayor o menor medida.

La hipertrofia mamaria no es una enfermedad en sí misma, sino que se considera patológica en los casos en los que causa problemas funcionales como dolor de espalda, de cuello, problemas para movilizarse, hacer deporte o una vida normal; también si se asocian problemas dermatológicos como infecciones o dermatitis en los pliegues. Por otro lado y no menos importante están los problemas estéticos y los complejos derivados, que pueden causar trastornos psicológicos a quien los padece.

RESULTADOS

Los resultados se aprecian de inmediato, aunque las primeras semanas se pueden ver algo inflamadas y las cicatrices tiernas. Los puntos se pueden retirar a las 2 semanas, y la cicatriz se cuidará siguiendo las indicaciones del cirujano.

Esta es una cirugía con un alto índice de satisfacción por parte de los pacientes (hasta el 97%), ya que supone tanto una mejora estética como una mejora en la calidad de vida. Es frecuente que nuestras pacientes nos cuenten después de operarse que ya no tienen dolor de espalda o molestias a ese nivel, así como que se ven mucho mejor y se pueden vestir más cómodamente.

TÉCNICAS DE REDUCCIÓN

Existen diferentes técnicas de reducción, todas ellas persiguen los siguientes objetivos:

– Reducir la cantidad de mama, tanto su componente glandular como adiposo.

– Extirpar la piel sobrante y remodelar la mama para que quede con una forma adecuada.

– Reposicionar la areola, colocarla en un sitio generalmente más alto que el punto de partida, ya que la mama de inicio suele estar caída.

– Disminuir tamaño de areola, corregir asimetrías si las hubiera y mejorar la forma, que ha de ser circular y las dos areolas semejantes entre sí.

– La mama ha de presentar una forma adecuada, proporcionada, redondeada, con un polo superior prominente y polo inferior definido, dando una apariencia global a la mama “en forma de gota”.

– La areola se ha de situar en el punto de máxima proyección de la nueva mama.

– Se ha de mantener la viabilidad de la areola, pezón y resto de superficie cutánea y tejido adiposo de la mama.

– Mejorar calidad de vida, permitir a la paciente realizar ejercicio físico sin molestias, aliviar dolores de espalda, solucionar problemas dermatológicos en pliegues.

Generalmente, en una hipertrofia mamaria, hay que retirar bastante tejido para conseguir un resultado aceptable. El patrón de reducción puede variar, aunque el más frecuente para estos casos es el patrón “de ancla” o con cicatriz en “T invertida”. Técnicamente esta resección se denomina patrón de Wise y consigue quitar piel y tejido mamario de la zona inferior y media, y con los colgajos resultantes se remodela la nueva mama.

La areola y pezón sobreviven gracias a que se diseña un pedículo vascular por donde se nutrirán (es una banda de tejido que les aporta irrigación arterial y venosa) y gracias a estos pedículos podemos reposicionar la areola a lugares

distantes de su origen. El pedículo se puede diseñar de diferentes maneras según las preferencias del cirujano y las características de cada mama (superior, inferior, superomedial, etc.)

La intervención se lleva a cabo con anestesia general, y suele durar unas 3-4 horas. Durante la operación el cirujano extirpa el tejido sobrante, remodela ambas mamas, y las va comparando viendo que el resultado sea semejante. Es frecuente sentar al paciente en la mesa de operaciones para irlo comparando.

 

COMPLICACIONES

Las comunes a cualquier tipo de cirugía:

-Hematoma 3%. Si es poco importante, muchas veces se reabsorbe solo, es necesario llevar prendas compresivas y evitar esfuerzos

– Infección 2%. Normalmente son pequeñas infecciones de la piel o cicatrices que se tratan con antibióticos en forma de pomada y/o orales.

– Alteraciones en la cicatrización 5%. Es importante el seguimiento de la cicatrización por tu cirujano, en caso de detectar algún problema, podrá recomendarte cómo tratar las cicatrices y mejorarlas en caso de que sea necesario.

– Problemas estéticos como asimetrías, defectos de contorno. Esta es una cirugía muy delicada y el resultado ha de ser impecable. Por eso te recordamos la importancia de elegir bien a tu cirujano.

– Necrosis areola/pezón/ piel. Complicaciones temidas, en casos graves será necesaria nueva reconstrucción. En nuestra práctica de cirugía estética la incidencia de esta complicación es nula, aunque existe y es bastante seria.

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